El dorso de la portada de RFK: un espíritu arrasador

Afterword part ii

The Last Train Ride

…Young men in baseball uniforms salute the funeral procesion of Robert Francis Kennedy en-route to Washington, D.C., From NYC.

Cuenta Joe Scarborough, de que jamás, desde la ocasión del último viaje por tren de Robert Francis Kennedy, se ha podido capturar una vez más la imagen de dos clases sociales divididas por el cancer de la segregación racial, unidos entre las vias de un ferrocarril por un mismo propósito: Despedir por última vez a RFK.

Hoy, a 49 años y un cachito, del asesinato de RFK, aunado a la parte emotiva del material que sobrevive por el Internet del Último Viaje en Tren de Robert F. Kennedy, lo que queda es el crudo recuerdo de una tragedia política estadounidense… palabras más o palabras menos, dice Scarborough:

… Ningún otro político de los Estados Unidos ha podido convocar a gente negra de escasos recursos en un lado de las vías, y del otro lado al proletariado anglo sajón, por una misma causa; y la tragedia de esto, fue ver a la gente en ambos lados de las vías del ferrocarril darse la vuelta [o darse la espalda, que no es lo mismo pero sí es igual] una vez de haber pasado (ante ellos) la procesión funeral de Robert F. Kennedy, para luego cada lado caminar en la dirección opuesta, [como cuando se rompe una taza] y cada quien gana para su casa.

La imagen de anglo sajones rindiendo un último saludo militar, a “Bobby” Kennedy en el dorso del libro Robert F. Kennedy: un espíritu arrasador; muestra a tres personas, una de ellas a quien Matthews describe, “como alguien que obviamente estuvo en el servicio militar”, porque dice, “la persona sabe como se debe, propiamente saludar”.

Aquél 8 de junio, añade también con su cuchara una antigua leyenda del Boston Globe, (hoy en día solamente el Conyugue de la vice-presidenta del Bank of America), que él iba a bordo de ese tren que salió desde la Estación Penn, en Nueva York, y con boleto hasta la última morada de “Bobby” Kennedy: Washington, D.C.
… sobresale que cuando el tren salió del túnel que conduce a Nueva Jersey, lo primero que se vio fue al cuerpo de bomberos rindiendo tributo con Las Barras y Las Estrellas atada de lo más alto de una escalera de rescate hidráulica.

Según, Matthews, la razon por la que Robert F. Kennedy comandaba ese poder político de convocatoria era precisamente por que a donde él se dirigiese, Robert le decía a la gente que no le llamaran por el nombre del cargo que estuviera ocupando, pedía que se dirigieran a el simplemente como, “Bob”.

“Entraba al Capitolio y se dirigía a chacotear con los guardias de seguridad”, dice Matthews. “Bobby” los cautivaba hablando con el lenguaje y los códigos de cada gremio, “hey, blah, blah a ver que estás leyendo—de seguro un Playboy, eh?”.

Chris Mathews asegura que él escribió el libro para resaltar el poder de convocatoria a nivel social, y el alcance político que Robert F. Kennedy poseía, sin embargo, en cada entrevista que él dio hace apenas unos días, para promover su libro, “Míster Hardall” no pudo contener su punto de vista de los porqué del deterioro del partido de los Kennedy.

[Guilty! Archi Bunker mug shot follows, ” Let’s Play Hardball”].

Palabras más o palabras menos, Matthews culpa a la elite demócrata, quienes según él, “desecharon a la clase anglo sajona trabajadora con sus conciertos de Carol King y los sitcoms de Archie Bunker”…

 

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